Rock en Ñ
18 de mayo de 2012
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Cultura y Espectáculos

Crónicas caleidoscópicas


DWOMO: UN CÓCTEL CÓSMICO AGITARÁ CARACAS

JUAN CARLOS BALLESTA


Uno de los proyectos menos convencionales del pop español del nuevo siglo es Dwomo.

Caracas de nuevo está de suerte, el próximo 19 de noviembre se podrá disfrutar en la capital de uno de los particulares shows del dúo madrileño. Su actuación formará parte del Festival Rock en Ñ que organizan la Fundación Nuevas Bandas y la SGAE (Sociedad General de Autores Españoles).

Pop bizarro, excéntrico, ecléctico, inclasificable, son algunos adjetivos con los que se puede definir la propuesta que Dwomo ha realizado desde su formación hace 4 años. Antonio J. Iglesias y Jorge Loran, dos avezados coleccionistas de sonidos, son los cerebros de esta aventura que ellos mismos han definido como “coctel cósmico”, una provocadora e irreverente mezcla de espasmos punk, bossa, ruidismo eléctrico, bases funk bailables, delicadeza pop, canción folk, lounge, techno–pop ochentoso y mucha mordacidad.

En su aún corta trayectoria, Iglesias y Loran ya han demostrado que uno de sus elementos claves es el humor. Cantan “Redemption Song” de Marley en japonés; mezclan la melodía de James Bond ( “Licencia Para Bailar” ) con la voz que anunciaba la muerte del dictador Franco en 1975; hablan de “estos tiempos de Semana Santa o Ku Klux Klan, da igual” o basan una canción en una sesión de bingo. Frivolidad e inteligencia se entrecruzan y resultan en una propuesta de orientación retro–futurista que atrapa de forma progresiva.

Los primeros pasos de Dwomo fueron Usted (2001), Mi padre (2001) y From Portugal (2002), tres magníficos sencillos con los que prepararon el terreno para Osinaga (2002), un disco debut que los posicionó como una de las ofertas musicales más desprejuiciadas de España.

Tras un mini CD de remezclas, El error de occidente (2003) –título de actualidad en momentos en que el gobierno de Aznar coqueteaba con Bush–, el dúo reapareció con otro compendio de composiciones:
Hijos de un domador (2004). Así, armados con sintetizadores, samplers, cajas de ritmos, secuencias, angulosas guitarras, teclados de juguete, vocoder, megáfono, bajo y textos en francés, portugués, italiano, inglés, vasco y español, los dos madrileños nos lanzan de nuevo a su marciano universo.

La obra toda, tal como los trabajos anteriores, es un verdadero calidoscopio sonoro y rítmico. Con cada track sobreviene la sorpresa al no saber a qué nos exponemos.

Hijos de un domador representa la consolidación de la libertad creativa de ambos músicos y sus varios colaboradores, algo que se palpa desde la primera pieza, “El último clown”, un techno–pop instrumental que funciona como abrebocas. Hay divertidos boleros ( “Noches de safari” ), románticas ( “Daniella” ), bailables ( “Sin noticias de Marimar”, “Bambú”, “Paradise” ), spaghetti western electrificado ( “Totó” ), techno–folk ( “L’ Enchantement” ), momentos jazzy ( “Guillermo tell me” ) y folky ( “Emma de Brooklyn”, “Donde se habla de Elías” ). El fantasma de La Mode, el influyente trío techno–pop madrileño de los 80, sobrevuela en “La crisálida” y “Marte sin explorar”.

En apenas tres semanas podremos disfrutar de su faceta en directo, divertida y seria a la vez, complemento esencial para entender a cabalidad su propuesta.

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