Esta
noche, desde las 22 y en bulevar Las Heras 118, Enrique
Bunbury reincide en Córdoba con el
espectáculo Pequeño cabaret ambulante,
una puesta que lo mostró el año pasado
como un Raphael con dotes poéticas y siniestras.
Sus canciones pasaron por aquí como probable
música incidental de un filme de Arturo Ripstein.
Pese
a eso de la reincidencia, no se producirá una
reproducción mimética del Pequeño
Cabaret Ambulante del 2000. Es que Bunbury
tiene en gateras a Flamingo's, su próximo
disco, y ya no quiere sonar como una "voz ligera".
Al menos eso dejó entrever en La Voz del Interior
en entrevista exclusiva.
Pregunta.-
Estás de gira con un espectáculo de canciones
conocidas y tenés en puerta un nuevo disco. ¿No
son situaciones antagónicas?
Respuesta.- Es una situación un poco extraña,
desde luego. Nunca me había tocado atravesarla,
pero creo me está viniendo muy bien para chequear
las canciones de Flamingo's. Puedo ver las reacciones
de la gente ante una nueva canción y hacerlas
rodar con la banda antes de entrar al estudio, algo
que sucederá dentro de 15 días.
P.-
¿Cómo será Flamingo's?
R.- Flamingo's va a ser una especie de recapacitación
de las cositas que he hecho en mis últimos años.
Va a tener pequeñitas programaciones de electrónica,
bastante rock & roll y también la resultante
de indagar en el triángulo geográfico
que forman Zaragoza, México, Buenos Aires.
P.-
¿Qué tipo de contacto tenés con
la Latinoamérica? ¿Hacés relevamientos
como los de Manu Chao?
R.- Las ciudades que te nombré me han tocado
muy profundamente. Tanto sus gentes como su música.
En todos los lugares que visito, me gusta formarme con
la música que escucho. Es que una cosa es informarte
y otra cosa es que las músicas te llenen tanto
que empieces a tomarlas como propias. Eso me ha pasado
con México y Argentina. Y lo que he absorbido
ya ha empezado a aparecer en mis canciones. Ya se hizo
evidente en Pequeño y lo será más
en Flamingo's.
P.-
¿Podrías dar nombres de artistas de esas
latitudes que te haya emocionado?
R.- Bueno, hay dos vías que me interesan.
Por un lado, me inquietan las nuevas bandas que surgen,
pero también la música más tradicional,
folklórica y profunda. De Argentina te podría
nombrar desde Atahualpa Yupanqui hasta Discépolo,
pasando por Piazzolla. Y de los del rock me interesan
Babasónicos y, por supuesto, Andrés Calamaro.
Y en México te podría hablar de Lola Beltrán,
Agustín Lara y José Alfredo Jiménez,
por el lado de la tradición. Y por el lado de
la renovación es inquietante lo de Plastilina
Mosh, Liquid, Titán, cositas interesantes que
muestran la forma de mezclar la tradición con
la vanguardia.
El
nombre y sus razones
P.-
¿Por qué "Flamingo's"?
R.- Para este disco he barajado varios títulos,
cada uno de los cuales implicaba una serie de cosas.
Me gustaba mucho Delirante y decadente, pero con esperanza.
Pero el disco me ha salido sin esperanza. También
pensé en Auto stop, quizá porque tiendo
a hacer discos en movimiento y aquí hay mucho
de reflexión sobre todo lo que he hecho en mi
carrera. También pensé en Arteria, que
era como englobar a todo aquello que es como mi sangre,
lo que ya es mío... Y Flamingo's, que no significa
nada. Es muchas cosas, y entre otras un lugar donde
se celebran combates de boxeo. Eso sí que tiene
que ver.
P.-
¿Siente pasión por el boxeo?
R.- Lo notarás al escuchar Flamingo's. Es
un disco sobre el combate: más sobre los golpes
que tienes que esquivar que sobre los que tienes que
dar.
P.-
Hablando de combate y de lucha, ¿aún creés
que el rock tiene poderes para cambiar la vida de la
gente?
R.- El rock es una vía de expresión
que transmite ideas. El grado de transformación
es algo que no está en nuestras manos. El transmitir
las ideas para que la gente piense un poco más,
sí hace al rock. El rock tiene que lograr que
no todo sea superficial; que no sea todo Britney Spears
o Backstreet boys. El rock tiene que mostrar que las
cosas no van bien, mientras que el pop vuelve la cara
y dice "hagamos de cuenta que todo es bonito".
El rock incordia; el pop adhiere.
P.-
Leí que "Flamingo's" iba a tener 27
canciones y decidiste realizar un especial trabajo de
edición. ¿Por qué no imitarlo a
Andrés Calamaro?
R.- Porque a mí no me gustas los discos dobles.
Creo que raramente un disco doble tiene sentido. Un
disco tiene que contemplar las canciones más
importantes según la visión del artistas
para que funcione. Para que un disco doble, tiene que
tener un sentido. Honestidad brutal, por ejemplo, tiene
un sentido. El que estoy haciendo yo, no lo tiene. Simplemente
se trata de una colección de canciones. En ese
caso, insisto, prefiero elegir las mejores. Sí
puedo editar maxi singles paralelos con ocho o nueve
temas para la gente que tenga más interés
en lo que hago. Pero no quiero que el público
en general se tenga que tragar las 40 y tantas canciones
que tengo elaboradas al día de hoy.
P.-
Vos siempre bregaste por la tolerancia. ¿Encuentra
un extranjero tierra fértil en España?
R.- Creo que el español medio es totalmente
propenso a recibir a un extranjero. Pero la situación
actual es difícil para corroborarlo. Todo se
ha puesto caótico. No sólo por los latinoamericanos,
que siempre son bienvenidos, sino por la llegada de
muchos inmigrantes africanos. España es la puerta
de Europa para los inmigrantes. El problema que existe
hoy es ver qué tipo de control se puede ejercer
sobre eso. Obviamente, lo que no se puede permitir es
que todo el mundo entre sin papeles ni permisos de trabajo.
Es inhumano que la gente entre a un país extranjero
y se tenga que dedicar a delinquir en él. Si
no les das la posibilidad de tener trabajo, que es uno
de los derechos fundamentales del individuo, no les
estás haciendo ningún favor y alientas
el racismo. Nuestro gobierno tiene que facilitarle a
esas personas la posibilidad de vivir dignamente.
Cortesía:
Jorge Oliva Álvarez | Bunbury News
http://es.geocities.com/bunburynews
|