Es uno
de esos casos aislados de trapecista sin red entre los
artistas de éxito comercial. Su eterna huída
del conformismo, ya desde la etapa de Héroes
del Silencio, le llevó a dar un giro radical
a su estilo con el que fue su primer disco en solitario,
Radical sonora, donde experimentaba con las máquinas
y la electrónica. Viajero ávido de conocimiento
fascinado por el mundo oriental, África magrebí
y América Latina, lejos de asentarse en esa
nueva estación electrónica, la salida al
mercado de Pequeño, dos años después,
presentó al mundo un nuevo artista, a medio camino
entre el crooner y el titiritero. Esas canciones pequeñas
que se hinchan y deshinchan a voluntad, fueron empedrando
el camino de unos años llenos de actividad. Su
siguiente trabajo, Flamingos, es un nuevo paso
adelante en la carrera de un gran artista.
Más información: www.enriquebunbury.com
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